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AMOR
POR NUESTRA FIESTA Y DEFENSA DE SUS RAÍCES
Estas
han sido la razón y el objeto de la presente obra.
Amor por una fiesta que habiendo sido en los últimos dos siglos
protagonista principal de la vida cotidiana de los españoles, hasta el
punto de configurar una cultura particular y única en el mundo centrada
en torno al toro bravo, hoy atraviesa momentos especialmente difíciles,
víctima de prohibiciones y limitaciones impuestas desde los poderes
públicos, carente de apoyos y exponente de la desidia y el desinterés de
aquellos a quienes correspondería la principal obligación de defenderla,
y objeto de falsificaciones y fraudes que tan impunemente contra ella se
cometen desde el centro de su propio mundo taurino.
Defensa de sus raíces populares, y por ello también de su
dimensión de vehículo de transmisión cultural. Y defensa además y sobre
todo de su protagonista principal, el TORO. Porque resultaría sin duda
un error imperdonable pretender una fiesta de toros inmutable, ajena al
paso de los tiempos, pero lo sería aún más resignarse a asumir que la
evolución de la fiesta inexorablemente conlleve adulteraciones en la
integridad y esencia que caracterizan al toro bravo. Una fiesta de toros
sin peligro irremediablemente se convierte en un espectáculo anodino y
sin emoción, que tan solo beneficia a sus detractores y a quienes sin
riesgos y de forma acomodaticia pretenden eternizarse en el escalafón de
la tauromaquia. Pero cuando el toro se nos muestra en plenitud de
facultades, su sola presencia convierte el espectáculo en algo único e
incomparable. Y es sólo entonces cuando el hombre, convertido en
artista, puede transmitir al espectador la esencia de la fiesta.
Mi agradecimiento a quienes han colaborado de forma tan
entusiasta y desinteresada en la defensa de estos fines con sus
respectivas aportaciones a la presenta obra. Unos, profesionales de la
pluma. Otros, como este modesto torero de 75 años, provenientes de otros
ámbitos, y por ello con limitaciones en su expresión literaria. Todos,
unidos por nuestra afición y por el deseo de defender nuestra fiesta y
contribuir a sacarla del lamentable estado en que languidece. Gracias
también a aquellos que desde sus puestos en organismos oficiales y
medios de comunicación han atendido la ayuda informativa y los contactos
telefónicos que solicité. A todos vosotros corresponde el merito que
pudiera reconocerse a este libro.
José Rubio Zori
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