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Edición
numerada de 2.000 ejemplares.
Primera traducción íntegra del latín, a cargo del profesor José Luis
Oliver Domingo, del texto de Juan Bautista Villalpando. Dos tomos:
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Vol. I: 596 páginas (con 27 ilustraciones
facsímiles y 14 desplegables de hasta 150 cm)
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Vol. II: 154 páginas (con 21
ilustraciones facsímiles y 6 desplegables)
Papel verjurado de Fedrigoni de 140 grs. (fabricado
especialmente para esta edición).
Encuadernación a mano en tapa dura forrado con papel "Piel de
elefante" de Michel de 100 grs. y cosido con hilo vegetal.
Formato 42 x 25'5 cm. Estuche en cartoné compacto forrado con
papel "Piel de elefante" impreso en oro y negro.
Acompaña a estos dos tomos un volumen de ensayos de 372
páginas (con 255 ilustraciones y 10 desplegables). Papel
verjurado de Fedrigoni de 140 grs. Formato 27 x 27 cm.
La edición se completa con un disquete informático del Índice
onomástico y temático.
Ediciones Siruela. Colaboradores: Junta de Andalucía,
Ministerio de Cultura, Privanza, Investrónica, A.V.A.
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EL TEMPLO DE SALOMÓN SEGÚN JUAN
BAUTISTA VILLALPANDO
Con las fechas de 1596 y 1604 aparecieron en Roma los
tres volúmenes de In Ezechielem explanationes et
apparatus urbi ac templi hierosolymitani. Aunque el
primer tomo va firmado por Jerónimo de Prado
(1547-1595), los dos últimos son obra del arquitecto y
sacerdote jesuita cordobés Juan Bautista Villalpando
(1552-1608). Este había sido discípulo de Juan de
Herrera, el arquitecto de El Escorial, y fue a través de
él como consiguió el apoyo de Felipe II para la
impresión de esta obra monumental. El grueso de la misma
lo constituye una magna reconstrucción literaria y
visual del Templo de Salómón. La colección de grabados
que acompaña al libro es lo mejor del dibujo
arquitectónico coetáneo, y puede decirse con seguridad
que ningún otro edificio real o imaginario fue publicado
a lo largo de los siglos XVI o XVII con tanta belleza y
suntuosidad. Villalpando estaba convenido de que, al
haber sido el Templo judaico un diseño divino, el
conocimiento de esta construcción permitiría deducir las
reglas de la única arquitectura perfecta, la "revelada"
por Dios. De ahí que su obra sea indirectamente un
sólido tratado de arquitectura, cuya influencia, enorme,
traspasó todas las fronteras y se prolongó hasta muy
avanzado el siglo XIX. La presente edición pretende
rescatar del olvido y permitir una adecuada valoración
de este monumento de la cultura occidental. En este tomo
se incluye la primera traducción completa del volumen II
de Villalpando, con todas las reproducciones (a su
tamaño original) y consideraciones sobre el Templo de
Salomón.
En el tomo siguiente se reproduce facsimilarmente el
manuscrito "alternativo" que sobre el mismo asunto
preparó Jerónimo de Prado, así como los Saludas,
Dedicatorias y grabados de los volúmenes I y III de
Villalpando.
Un programa informático de trabajo que se ofrece en
disquetes compatible de 3,5 pulgadas, diseñado por la
profesora Cristina Gutiérrez Cortines, facilita la
consulta y ayuda a desentrañar la complejidad conceptual
del libro de Villalpando sobre el Templo.
Todo ello se completa con un volumen de estudios
redactado por un equipo internacional de especialistas
de reconocida competencia. En ese libro, profusamente
ilustrado (Dios, arquitecto. J. B. Villalpando y el
Templo de Salomón), se plantea toda la problemática
del Templo en la historia de la arquitectura y del
urbanismo, de modo que la obra de Prado y Villalpando
aparece valorada teniendo en cuenta su verdadero
contexto cultural.
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EL TEMPLO DE SALOMÓN SEGÚN JERÓNIMO DE
PRADO
En 1590 partió hacia Roma el sacerdote jesuita y
arquitecto J. B. Villalpando con el encargo real de
imprimir allí su reconstrucción del Templo de Salomón.
La naturaleza "política" de esta misión debió influir
mucho en las dificultades de toda índole con las que
tropezó: objeciones teológicas, achaques de salud y
problemas financieros se aunaron para dilatar durante
más de tres lustros la salida definitiva de la obra. Hay
que añadir la envergadura gigantesca de la empresa, con
los inevitables retrasos que su engrandecimiento
progresivo acarreaba. Por algunas de estas razones, o
por otras secretas que sólo podemos aventurar, fue
agregado a la empresa Jerónimo de Prado, que llegó a
Roma en 1592.
Parece que los dos teólogos había colaborado ya, un
decenio antes, en el primer esbozo de una reconstrucción
del Templo a partir del texto de Ezequiel. Pero una vez
instalados en la Ciudad Eterna surgieron serias
desavenencias: Prado pretendía cambiar los diseños cuya
impresión había aprobado Felipe II, a lo cual se oponía
Villalpando. Tampoco estaban de acuerdo respecto a quién
debía redactar cada parte de la obra. La muerte
"providencial" de Jerónimo de Prado en 1595 no le
permitió escribir y firmar más que el primer volumen de
los Comentarios (de escaso interés fuera del
ámbito estrictamente teológico), dejando libre a
Villalpando la elaboración del volumen segundo y los
farragosos apéndices que constituyen el tercero.
Pero el reciente hallazgo del manuscrito
Compendio
de la segunda parte de los comentarios del profeta
Ezechiel (The Houghton Library, Harvard University),
firmado por Jerónimo de Prado, permite replantear con
mayor rigor todo el controvertido asunto de a quién
debemos atribuir la reconstrucción del Templo. Esta
obrita, primorosamente caligrafiada e ilustrada con
algunos dibujos, está dirigida al Rey de España; es muy
posible que fuera enviada desde Roma hacia 1593-94 como
"alternativa" al texto que deseaba imprimir Villalpando.
Se trata, en cualquier caso, de un documento cultural de
enorme significación. Al publicarlo aquí por primera
vez, acompañando a la traducción de Villalpando,
queremos facilitar el cotejo entre las visiones del
Templo defendidas por cada uno de los dos jesuitas
andaluces. Es muy instructivo comprobar que Prado y
Villalpando estaban de acuerdo en lo que hoy
consideramos fundamental: identidad entre el Templo de
Ezequiel y el de Salomón, y coincidencia entre el orden
del Templo y la normativa vitruviana de la arquitectura.
También se incluyen en este tomo (apéndices I y II)
los Saludas, Dedicatorias y todos los grabados en cobre
de los volúmenes I y III de la obra original de Juan
Bautista Villalpando.
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DIOS, ARQUITECTO
La importancia que el texto bíblico
concede a la descripción del Templo de Jerusalén ha
generado a lo largo de los siglos numerosas
especulaciones arquitectónicas. Como, según la
tradición, ese Templo había sido diseñado por el mismo
Dios, era esencial conocer sus proporciones y
pormenores, ya que de ellos podrías deducirse las reglas
de la buena arquitectura. Se trata, por lo tanto, de un
asunto central para la cultura universal.
Dios, arquitecto, J. B. Villalpando y el Templo de
Salomón es una obra consagrada a examinar, de un
modo articulado, toda esta problemática. Los primeros
ensayos se centran en las especulaciones de índole
fantasiosa que generó la forma de la Jerusalén medieval;
en ellos se hace un planteamiento general de lo que
supuso el arquetipo salomónico para la historia del
pensamiento y para la forma de la ciudad. Durante la
Edad Moderna se incrementó el número de tratados en los
que se discutía de un modo científico la forma
del Templo: el grueso de este libro se ocupa de los más
importantes, y muy en particular de la aportación
prodigiosa de los dos jesuitas españoles Jerónimo de
Prado y Juan Bautista Villalpando. Su reconstrucción
(Roma 1604) no es sólo la más hermosa de toda la
historia del salomonismo, sino un verdadero monumento en
la historia del pensamiento arquitectónico. Tres ensayos
largos, de otros tantos especialistas en el tema,
clarifican todo lo posible el significado y las
implicaciones de este tratado. En el último capítulo se
presenta también el salomonismo desde una perspectiva
actual, ofreciéndose incluso una nueva reconstrucción
razonada del Templo.
En
Dios, arquitecto se combina el rigor
académico con la claridad expositiva. Las numerosas
aportaciones críticas y documentales, así como su gran
riqueza iconográfica, convierten este libro en una
referencia indispensable para la historiografía
arquitectónica del mundo occidental.
JUAN ANTONIO RAMÍREZ es catedrático de
Historia del Arte de la Universidad Autónoma de Madrid.
Su larga dedicación al salomonismo y a la utopía
arquitectónica en general se aprecia en libros como
Construcciones ilusorias. Arquitecturas descritas,
arquitecturas pintadas (1983 y 1986),
Edificios y
sueños. Estudios sobre arquitectura y utopía (1983 y
1991) y La arquitectura en el cine (1986).
ANDRÉ CORBOZ es catedrático de Historia del
Urbanismo en la Eidgenössische Technische Hochschule de
Zúrich; autor de numerosos trabajos científicos entre
los que figuran libros como Peinture militante et
architecture révolutionnaire (1978),
Canaletto
(1985) y Stadt der Planer-Stadt der Architekten
(1988). Es un conocido especialista en la problemática
simbólica de la arquitectura y del urbanismo.
RENÉ TAYLOR, hispanista de renombre
internacional, fue discípulo de Wittkower en la
Universidad de Londres. Desde 1962 es director del Museo
de Arte de Ponde (Puerto Rico). Entre sus numerosas
aportaciones científicas al mejor conocimiento de la
arquitectura española del renacimiento y del barroco,
destacan sus artículos, ya clásicos, consagrados a
Villalpando.
ANTONIO MARTÍNEZ RIPOLL, catedrático de
Historia del Arte en la Universidad de Alcalá de
Henares, ha dedicado numerosas obras al estudio de la
pintura y el arte gráfico modernos. También es un gran
conocedor de las cuestiones salomónicas.
ROBERT JAN VAN PELT, formado en la Universidad
de Leiden y en el Warburg Institute de Londres, es
profesor de Historia Cultural en la School of
Architecture de la Universidad de Waterloo (Canadá).
Entre su producción intelectual debe destacarse un libro
sobre el simbolismo cósmico del Templo (Tempel van de
Wereld) y el más reciente Architectural
Principles in the Age of Historicism.
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